Empresas Sustentables: Gestores de la Nueva Economía

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Andrea Contreras, revista City.-

Esta forma de hacer empresa cada vez abarca más áreas del mundo empresarial. y bajo la misma filosofía se agrupan desde pequeños emprendimientos hasta grandes compañías que lo ven como un modelo eficiente. sin duda. es una tendencia que crece y que marca la pauta a la hora de hacer negocios.

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En un bosque si la tala es excesiva los árboles desaparecen. Así de simple y rápido. Por eso un negocio, por ejemplo de muebles, puede dejar de existir ya que se agota su materia prima. Esta idea de utilizar los recursos según nuestras necesidades sin considerar que se pueden extinguir se ha venido aplicando sin mucha conciencia durante largo tiempo, pero de a poco una nueva corriente ha comenzado a ganar espacio. Esa que busca trabajar el equilibrio con el entorno y con las personas que colaboran en las distintas fases de producción. Así hemos empezado a escuchar con fuerza los conceptos de empresas sustentables o de sustentabilidad corporativa.

Términos que cada día vemos más asociados a nuestra vida y que ya se instalaron en multinacionales como Natura, la compañía cosmética brasileña ha encabezando vanas veces los rankings internacionales de sustentabilidad, o como la corporación australiana Westpac Banking Corporation, que encabezó la lista de las empresas más sustentables del 2014 según Corporate Knights y revista Fortes. Hoy es posible encontrar casas, alimentos, ropa, moda, muebles, etc.; casi todo lleva el apellido “sustentable”, transformándose en una familia que crece a pasos agigantados.

La idea de desarrollo sustentable comenzó a difundirse a partir de la aparición del informe Nuestro Futuro Común, publicado en 1987. El documento surgió (sic) con motivo de la Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo que se llevó a cabo en Brasil en 1992 (*).

Sustentabilidad significa satisfacer las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer sus propios requerimientos. Aunque la Real Academia Española aún no la ingresa a sus textos, sí acepta el vocablo «sostenible» el que define como «un desarrollo económico sin ayuda exterior ni merma de los recursos existentes».

La Organización Internacional del Trabajo (OIT), ya lo tiene incluido entre sus tareas y, por lo mismo, sostiene que «es el único organismo de las Naciones Unidas que reúne a representantes de los gobiernos, de los empleadores y de los trabajadores para diseñar políticas y programas de forma conjunta con el objetivo de promover empresas sostenibles».

En la Conferencia Internacional del Trabajo de 2007 de la OIT se trabajó el tema y en sus conclusiones se elaboró un plan para orientar la promoción de este tipo de compañías. El Programa de Empresas Sostenibles se puede aplicar en toda clase de organizaciones incluidas las cooperativas.

NUEVA FORMA DE HACER NEGOCIOS

En poco tiempo ya se ha convertido en un modelo de gestión y es posible aplicarlo tanto en pequeños emprendimientos como en grandes compañías.

Consta de tres pilares sobre los que se afirma con total confianza. Se responde a este modelo cuando cuentan con una estrategia y política sustentable —coherente y consistente— transversal a todo el negocio y que considera a todos sus públicos de interés en las dimensiones de gestión ética y gobernanza: trabajadores, proveedores, consumidores y/o clientes, comunidad, relación con Ong’s y organismos del Estado y el medio ambiente», explica Florencia Burgos, directora de Comunicación e Innovación de PROhumana, organismo que promueve el Desarrollo Humano Sustentable en la ciudadanía y empresas hace 17 años.

Destaca que el comercio justo y la responsabilidad social empresarial son relevantes para este enfoque, porque el comercio justo tiene en cuenta una relación comercial basada en el diálogo, la transparencia y el respeto, “logrando una mayor equidad en las transacciones y resguardando un trato y pago justos a los trabajadores, y toda la cadena de valor de un producto y/o servicio», señala Florencia. Además, considera que la RSE lo impulsa y que «ya que ésta promueve que las empresas se gestionen éticamente, teniendo en cuenta políticas de sustentabilidad con sus trabajadores, proveedores, productos y todo lo que considera la cadena de valor». Es decir, la naturaleza y los trabajadores son aspectos que se toman en cuenta, pero su enfoque no es puramente generoso y empático con los demás. También supone los beneficios que otorga como forma de enfrentar un negocio y entre sus ventajas la ejecutiva sostiene que es posible ver que «es más rentable y exitosa en el tiempo, ya que permite generar procesos de gestión sustentables, construir relaciones de confianza de largo plazo y potenciar su entorno y en el de la comunidad en que está inserta, del país y del planeta».

Un modelo diferente y novedoso de hacer empresa que permite que criterios sindicados por mucho tiempo como incompatibles puedan trabajarse en conjunto para mantener el equilibrio ente naturaleza y producción. Algo así como que en el momento de fabricar los muebles no falte madera en los bosques, ni bosques para el planeta.

MODELO RENTABLE

La rentabilidad podría ser incluso un 5% más «en las empresas que tienen estos elementos incorporados», así lo sostiene Gonzalo Asencio, ingeniero civil y cerebro detrás de Cisma, una consultora ambiental creada en 2007. Reconoce que los cambios organizacionales que apunten a este enfoque no son fáciles en un organismo ya existente, pero cree que «el incluir elementos nuevos como el fair trade (trato justo)” ayuda a las empresas desde una perspectiva económica.

También considera que “está cada vez más dentro de la forma de pensar de la sociedad y en todos los actores. Hoy la visión es muy distinta de hace 10 y mucho más que hace 20 años, cuando no había una ley de Medio Ambiente». La existencia de esta normativa ha posibilitado que se tome conciencia del tema y que las compañías se vean en la necesidad de hacer cambios en su forma de trabajar para cumplir con ella.

TAMBIÉN EL BANCO MUNDIAL

Preocupados de preservar los recursos y de que estén disponibles para las próximas generaciones, el término también ha sido incorporado a la política del Banco Mundial, el que en su Informe Anual 2014 señaló: «El Banco Mundial invierte en las reservas de capital natural para asegurar una rentabilidad sostenible a largo plazo para los pobres y para la incipiente clase media. En el ejercicio del 2014, el Banco aprobó nuevos proyectos forestales y de diversidad biológica por más de US$130 millones que han contribuido, por ejemplo, a establecer o ampliar zonas forestales protegidas, fortalecer la protección de humedales y mejorar la gestión de los recursos pesqueros”.

(*) El informe, también conocido como Brundtland, influyó en la Cumbre de 1992.

 

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