{"id":1642,"date":"2015-04-22T16:09:07","date_gmt":"2015-04-22T16:09:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.gisma.cl\/?p=1642"},"modified":"2019-09-30T17:46:59","modified_gmt":"2019-09-30T17:46:59","slug":"olas-de-calor-avance-del-desierto-y-deshielos-primeros-signos-del-cambio-climatico-en-chile","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/gisma.cl\/es\/2015\/04\/22\/olas-de-calor-avance-del-desierto-y-deshielos-primeros-signos-del-cambio-climatico-en-chile\/","title":{"rendered":"Olas de calor, avance del desierto y deshielos: primeros signos del cambio clim\u00e1tico en Chile"},"content":{"rendered":"<p>Cristina Espinoza, La Tercera.-<\/p>\n<p>La Suaeda Foliosa o \u201ckauchi\u201d, como se conoce en Bolivia, es una planta t\u00edpica de zonas \u00e1ridas, donde la lluvia es rara. Sin embargo, en 2014, Manuel Contreras, decano de la Facultad de Ingenier\u00eda de la U. de Playa Ancha, junto a Lorena Flores, de la U. Cat\u00f3lica de Valpara\u00edso, la encontraron tras un catastro en el humedal El Yali, Regi\u00f3n de Valpara\u00edso. La planta se distribuye por cinco hect\u00e1reas en una zona t\u00edpica mediterr\u00e1nea.<\/p>\n<p>\u201cEs muy extra\u00f1o que est\u00e9 corrida 300 kil\u00f3metros. Lo m\u00e1s al sur que se encontraba era Coquimbo. C\u00f3mo lleg\u00f3 a El Yali, no sabemos, pero hoy est\u00e1n las condiciones para que sobreviva\u201d, dice Contreras. Ello es se\u00f1al de cambio clim\u00e1tico, asegura, porque en los \u00faltimos 50 a\u00f1os, las precipitaciones en Santo Domingo han bajado 12% y la temperatura ha subido 0,5 \u00b0C.<\/p>\n<p>El avance de la aridez a la zona central es una de las proyecciones asociadas al cambio clim\u00e1tico para Chile. Pero para comprobar cient\u00edficamente que lo que hoy ocurre es por el fen\u00f3meno, es necesario que la tendencia se repita a largo plazo y no sea por variabilidad natural (fen\u00f3menos c\u00edclicos como El Ni\u00f1o, La Ni\u00f1a o la Oscilaci\u00f3n Decadal del Pac\u00edfico) que cada cinco, siete o m\u00e1s de diez a\u00f1os, alteran las condiciones clim\u00e1ticas.<\/p>\n<p>A\u00fan quedan a\u00f1os para demostrarlo, pero lo que ocurre hoy, dicen expertos, ya puede considerarse entre las primeras se\u00f1ales del cambio.<\/p>\n<p>Desde 1950, la temperatura promedio en Santiago ha subido 1 \u00b0C . Si en 1984 la m\u00e1xima en febrero fue 32,7 \u00b0C, hoy es m\u00e1s probable que supere los 33 \u00b0C, e incluso los 35 \u00b0C, como ocurri\u00f3 este a\u00f1o dos veces (35,9 \u00b0C). Eso aumenta las posibilidades de olas de calor o tres d\u00edas consecutivos con temperaturas superiores a los 32,5 \u00b0C, en el caso de la Regi\u00f3n Metropolitana (o cuando la temperatura supera el 10% de las temperaturas m\u00e1ximas hist\u00f3ricas).<\/p>\n<p>\u201cHay cambios que son dif\u00edciles de atribuir (al cambio clim\u00e1tico), pero el alza de la temperatura es lo m\u00e1s evidente. Ya hemos visto que ha aumentado bastante y los informes del IPCC (Panel Intergubernamental sobre el Cambio Clim\u00e1tico de la ONU), proyectan dos grados m\u00e1s para Santiago\u201d, dice Pablo Sarricolea, ge\u00f3grafo de la U. de Chile. Que en Santiago ya haya subido un grado sobre el promedio es claro, dice, y tiene impacto en los d\u00edas y noches c\u00e1lidas.<\/p>\n<p>Claudia Villarroel, meteor\u00f3loga de la Direcci\u00f3n Meteorol\u00f3gica de Chile (DMC), dice que, a excepci\u00f3n de la costa del norte (entre Arica y Coquimbo), las temperaturas m\u00ednimas y m\u00e1ximas del pa\u00eds presentan una tendencia al alza. Aunque la tasa de incremento fue mayor en las d\u00e9cadas de los 80 y 90, sigue en aumento y en ello tienen que ver tanto la variabilidad natural como el cambio clim\u00e1tico. \u201cLa tendencia en Santiago es al aumento de 0,22 \u00b0C por d\u00e9cada (desde 1961), es significativa\u201d, dice.<\/p>\n<p>Curic\u00f3 y hasta Coyhaique han tenido incrementos significativos en la temperatura, lo que tiene impactos en los glaciares y la biodiversidad.<\/p>\n<p>Ricardo Rozzi, ec\u00f3logo de la U. de Magallanes, dice que el alza de las temperaturas ha hecho que aves como la loica pecho colorado o los queltehues lleguen a Puerto Williams. \u201cSe est\u00e1 poniendo cada vez parecido al resto de Chile\u201d, dice. Como en Valpara\u00edso, tambi\u00e9n han encontrado hierbas o pastos que antes no sobreviv\u00edan.<\/p>\n<p><strong>Sequ\u00eda e incendios<\/strong><\/p>\n<p>El alza de la temperatura sumada al d\u00e9ficit de precipitaciones que afecta a la zona centro-sur, aumenta la probabilidad de que se produzcan incendios forestales. Mauro Gonz\u00e1lez, investigador de la U. Austral y el Centro del Clima y la Resiliencia (CR2), dice que el n\u00famero de d\u00edas al a\u00f1o con incendios forestales de gran envergadura (m\u00e1s de 200 ha) pas\u00f3 de 125, en el per\u00edodo 1985-2007, a 190, entre 2008-2014, aumento que est\u00e1 dentro de lo proyectado para la zona.<\/p>\n<p>\u201cEn los \u00faltimos cinco a\u00f1os hemos experimentado una megasequ\u00eda, de Coquimbo hasta La Araucan\u00eda, incluso. Por primera vez en los \u00faltimos 50 a\u00f1os que tenemos registro de incendios, estos \u00faltimos dos a\u00f1os han superado las 100 mil hect\u00e1reas quemadas, eso est\u00e1 indicando que las condiciones clim\u00e1ticas lo est\u00e1n promoviendo. Con una vegetaci\u00f3n m\u00e1s seca se propaga m\u00e1s f\u00e1cil\u201d, explica. La temporada de incendios se ha extendido desde el usual agosto-abril a todo el a\u00f1o, en ello influyen, adem\u00e1s de la sequ\u00eda, el cambio de uso de suelo y la forestaci\u00f3n con especies ex\u00f3ticas, que son menos resilientes.<\/p>\n<p>Al contrario de la temperatura, la escasez de lluvias es uno de los impactos m\u00e1s dif\u00edciles de vincular al cambio clim\u00e1tico, pues son naturalmente muy variables. Con todo, la actual sequ\u00eda no puede ser completamente explicada con la variabilidad. \u201cLo de los \u00faltimos 50 a\u00f1os est\u00e1 fuera del rango natural\u201d, dice Maisa Rojas, paleoclimat\u00f3loga del CR2. Su severidad y longitud la hacen especial.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cSe puede afirmar que la larga sequ\u00eda que afecta a la regi\u00f3n (de Coquimbo) est\u00e1 inmersa en la tendencia decadal\/multidecadal a una disminuci\u00f3n de las precipitaciones que anticipan los modelos de cambio clim\u00e1tico\u201d, dice Jos\u00e9 Rutlland, climat\u00f3logo del Centro de Estudios Avanzados en Zonas \u00c1ridas (Ceaza). \u201cEsto significa que si bien puede haber variaciones a\u00f1o a a\u00f1o en cuanto a la precipitaci\u00f3n atribuible a otras causas (como El Ni\u00f1o), la tendencia a largo plazo deber\u00eda mantenerse\u201d, agrega.<\/p>\n<p><strong>CO2 y el mar<\/strong><\/p>\n<p>El derretimiento de los hielos, se estima, provocar\u00e1 el alza del nivel del mar, sin embargo, Laura Far\u00edas, acad\u00e9mica de la U. de Concepci\u00f3n y parte del CR2, dice que no afectar\u00eda tanto al pa\u00eds, porque la topograf\u00eda es muy abrupta. Lo que s\u00ed ya afecta es el cambio en la temperatura del oc\u00e9ano, que se calienta en la superficie, generando un gradiente que dificulta la acci\u00f3n de los vientos y la surgencia (que permite la llegada de nutrientes a la superficie desde corrientes subsuperficiales m\u00e1s fr\u00edas), que aumentan la producci\u00f3n.<\/p>\n<p>Se suma la acidificaci\u00f3n, pues al haber m\u00e1s CO2 en la atm\u00f3sfera, el mar lo ha estado absorbiendo formando \u00e1cido carb\u00f3nico que baja el PH y afecta al fito y zooplancton, base de la cadena tr\u00f3fica. El mar chileno, ya acidificado, podr\u00eda seguir aumentando su acidez, afectando a especies importantes econ\u00f3micamente, como choritos, locos y lapas, dice Nelson Lagos, experto de la U. Santo Tom\u00e1s.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cristina Espinoza, La Tercera.- La Suaeda Foliosa o \u201ckauchi\u201d, como se conoce en Bolivia, es una planta t\u00edpica de zonas \u00e1ridas, donde la lluvia es rara.<span class=\"excerpt-hellip\"> [\u2026]<\/span><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":2378,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[5,6],"tags":[],"class_list":["post-1642","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-noticias","category-nustro-highlight-news"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/gisma.cl\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1642","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/gisma.cl\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/gisma.cl\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/gisma.cl\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/gisma.cl\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1642"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/gisma.cl\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1642\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2391,"href":"https:\/\/gisma.cl\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1642\/revisions\/2391"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/gisma.cl\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2378"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/gisma.cl\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1642"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/gisma.cl\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1642"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/gisma.cl\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1642"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}